La vida es un gran escaparate al que nos asomamos todos y en el que todos estamos expuestos, lo sepamos o no. El fútbol además enciende los focos.
La frase que da título a este escrito es uno de los ejes sobre los que construimos el proyecto de este año en el vestuario. Todos nos hemos ido haciendo conscientes de que en la vida se presentan las ocasiones de forma inesperada y que sólo los más inteligentes las aprovechan. A veces, estas ocasiones vienen sin que nos demos cuenta de que se están produciendo, porque con mucha frecuencia hablamos, nos encontramos o somos observados por personas que ni sospechamos quiénes son. Y esto como toda oportunidad, nos puede servir para facilitarnos la vida o para hacérnosla un poco más difícil. De nosotros depende.
Pongamos un ejemplo. Cuando uno está jugando al fútbol se puede comportar como un caballero, respetando al rival, al árbitro y a sus compañeros o mostrar su peor cara y comportarse como un desaforado dejando bien a las claras de qué es capaz. Esto lo ve todo el público y, mentalmente, toma nota asociando a una persona una manera de comportarse. Lo que es cierto para un jugador lo es en mayor medida para un entrenador, e incluso para cualquier persona del público y hasta para el árbitro.
Muchas veces cuando nos reunimos en grupos numerosos nos convertimos en masa y creyendo estar protegidos por la misma, mostramos una conducta llena de insultos, de faltas de respeto, que en el caso del fútbol provincial, donde nos conocemos todos, termina por crear una imagen de quiénes somos y que la gente comenta.
Por eso hemos hecho especial hincapié en este aspecto en el vestuario esta temporada. Dado que mucha gente nos está mirando vamos a tratar de sacar lo mejor que tenemos, porque no sabemos si entre los adversarios, o entre el público, estarán personas que necesitaremos para el futuro, ya sea que les vayamos a pedir un trabajo, un favor, o mantener cualquier clase de relación con ellos.
Un viejo aforismo inglés describe al fútbol como un juego de caballeros jugado por villanos, mientras que el rugby es un juego de villanos jugado por caballeros. En el Nogueira este año nos hemos propuesto convertir al fútbol en ese juego para caballeros que nunca debió dejar de ser, desterrando en la mayor medida posible las conductas dignas de reproche, y además extenderlo al resto de parcelas de nuestra vida donde cada instante, cada encuentro con otra persona, es una oportunidad para mejorar nuestro futuro.
Por eso queremos invitar a toda la afición a ser la más respetuosa con los adversarios y los árbitros, que todo el mundo pueda decir que la afición del Nogueira no sólo es la más entusiasta y generosa, sino también la mejor educada. Eso sin duda redundará en un ejemplo que se extenderá por la provincia y que reforzará el compromiso de los jugadores, cuerpo técnico y directiva y nos unirá en un empeño que nos hará sentirnos orgullosos el resto de nuestra vida.
¿Cuántas oportunidades nos da la vida de crecer ante nuestros ojos y los de los demás? Exactamente el mismo número que de empequeñecernos y errar. ¡¡Vamos a aprovechar todas y cada una de esas oportunidades!!
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